Competencias clave en la práctica: Pequeños investigadores competentes

¿Los alumnos en infantil pueden tomar desiciones sobre su propio aprendizaje? 

El grupo de 3 años del CEIP Gines Morata (Almería) ha demostrado que sí, con una investigación sobre los cocodrilos. La propuesta surgió a partir del interés de los propios alumnos. El cocodrilo, Drilo, fue la mascota elegida para la clase durante este curso.

Antes de empezar esta aventura, el equipo creó un mural de motivación que respondía a tres preguntas: ¿qué sabemos?, ¿qué queremos saber? y ¿qué vamos hacer?. Para ello, se pusieron manos a la obra indagando sobre lo que conocían acerca de los cocodrilos planteándose preguntas e hipótesis:  ¿qué es un cocodrilo?, ¿qué características tiene?, ¿dónde viven?, ¿qué comen?, ¿cómo es su cuerpo?, ¿pueden vivir en una casa?, ¿de qué animal proviene?, ¿cuánto medirá un cocodrilo?, ¿de dónde nacen los cocodrilos?, ¿conocemos a alguien con cocodrilos?, ¿dónde podemos ir a ver uno?, ¿tenemos libros sobre cocodrilos en la biblioteca?

Siguieron avanzando en su proyecto, como auténticos investigadores, recopilando y clasificando información sobre animales y cocodrilos en el aula y en casa. También, pidieron ayuda a sus compañeros de 4 años, “expertos en cocodrilos” al ser un poquito mayores, para que les contaran lo que conocen.Longitud de cocodriloAdemás, una de las etapas de su investigación incluyó retos matemáticos, tuvieron que representar los 7 metros de longuitud del cocodrilo. Primero contaron cuántos niños de infantil necesitaban para conseguir el tamaño del cocodrilo, después fueron a la clase de sexto para ver cuántos niños y niñas necesitaban para lo mismo, y al final salieron a medir coches y vieron que un cocodrilo puede ocupar el mismo espacio que dos coches juntos.

En el proceso del proyecto hay algunos aspectos esenciales: buscar información, escribir  ideas, respetar las opiniones de los compañeros, muy importante saber contar y compartir conclusiones de lo investigado.

Lagrimas de cocodriloLeyendo diferentes fuentes de información los alumnos se dieron cuenta que los cocodrilos necesitan tener los ojos siempre húmedos y que al comer humedecen sus ojos. Descubrieron así, el origen de la expresión “Lágrimas de cocodrilo”. Entre las actividades que realizaron para ello tuvieron que comparar los ojos de cocodrilos con los suyos.

El maestro de estos pequeños investigadores, Luis Alfonso Salvatella (@luisalfonsosp), considera fundamental en sus clases potenciar la expresión oral. Muestra de ello, otra de las actividades de este proyecto consistió en traducir y doblar con las voces de los alumnos un álbum ilustrado y narrado en inglés (“Hay un cocodrilo debajo de mi cama”) que encontraron mientras investigaban en la red.

Con la finalidad de recordar ideas y tener un guión para la exposición oral, durante este proceso los pequeños investigadores escribían un dossier individual sobre lo que descubrieron. Y se lo contaron a los compañeros de la clase de al lado.

A través de este proyecto los alumnos reflexionaron sobre sus hipótesis, planteándose de nuevo preguntas cada vez que descubrían otro dato nuevo. Usaron las TIC a la hora de buscar la información y el lenguaje plástico para expresar su visión de la realidad. De esta forma, se han convertido en unos auténticos investigadores competentes, desarrollando su competencia lingüística, matemática, científica y tecnológica, al mismo tiempo que han avanzado en su competencia de aprender a aprender, digital y de conciencia y expresiones culturales.

collage_33Todas las tareas planificadas desde el currículo y recogidas en un proyecto de aula.

¡Todo un ejemplo a seguir!

Proyecto Cocodrilo