Neurociencias y aprendizaje: el desafío de la cooperación escuela-universidad

Eurydice te acerca hoy un artículo que puede resultar de tu interés: las neurociencias aplicadas al ámbito de la educación. Pascale Toscani, catedrática de psicología cognitiva, reflexiona en él sobre tres conceptos que han relacionado, a veces sobre la base de la polémica, a las neurociencias y la educación, a saber:

  • la educabilidad cognitiva
  • la plasticidad cerebral
  • la epigenética

También alerta sobre las posturas simplificadoras que amenazan al entorno “neuro-” y nos recuerda dos ideas de vital importancia para poder construir la escuela del futuro: la necesidad de que los investigadores de las neurociencias desarrollen un marco conceptual y unas metodologías que puedan ser realmente aplicadas al ámbito de la educación y la de que los docentes, en ese trabajo de colaboración, aporten sus propias experiencias a esa puesta en común.

Este artículo y muchos recursos más están a tu disposición en el portal School Education Gateway de la Comisión Europea, al que dedicaremos próximamente una entrada en el blog.

Image: Sergey Nivens/Shutterstock.com

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Y a partir de aquí, el artículo:

“En Europa, como en muchas otras partes del mundo, las neurociencias han entrado en el mundo de la enseñanza. El propósito de esta vinculación entre las neurociencias y la educación es el de crear un marco metodológico y conceptual común con el que orientar a los sistemas educativos que deseen incorporar las neurociencias a su práctica. El conocimiento neurocientífico sobre el desarrollo cerebral puede ayudar al cuerpo docente en sus prácticas pedagógicas.

Con la ayuda de técnicas como la imagen por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés), que puede mostrar imágenes del cerebro en situaciones de aprendizaje reales, los neurocientíficos pueden ya ayudar al profesorado a comprender mejor los procesos de aprendizaje. La imagen cerebral ha logrado, por ejemplo, una mejor comprensión de todos los mecanismos de memoria, que pueden servir para ayudar a cualquier docente a modificar o adaptar su enseñanza para que su alumnado recuerde mejor. Así pues, para neurocientíficos y docentes parece importante colaborar con estos nuevos conocimientos de manera que, conjuntamente, puedan transponer los hallazgos de la MRI a competencias didácticas y pedagógicas. Este nuevo campo de investigación conjunta denominado «neurociencia de la educación» es esencial para el futuro de centroseducativos de todo el planeta».MRI cerebro

Pero este ámbito debe seguir siendo un cruce de caminos, un punto de encuentro entre las ciencias y las humanidades. En el futuro, no podemos ni debemos considerar la perspectiva de la enseñanza como algo exclusivamente científico. Las neurociencias aportan una perspectiva particular al funcionamiento cognitivo y pueden sugerir algunas adaptaciones para los profesionales de la enseñanza, así como pueden hacerlo la psicología, la filosofía o la sociología. Todos estos ámbitos contribuirán a la escuela del futuro. Esta nueva visión ante la educación requiere la solidaridad intelectual de todas las disciplinas en las que se basa la humanidad.

Las neurociencias y las ciencias de la educación tienen mucha historia común. En su estudio comparten tres conceptos razonablemente próximos, como la educabilidad cognitiva, la plasticidad cerebral y la epigenética.

Recuerdo cuando el concepto de educabilidad cognitiva aún se encontraba en debate: el profesorado se resistía al término y retaba a quienes investigaban en materia de educación que justificaran este concepto de educación, que no se basaba en pruebas. La «intuición» de la educabilidad que se había postulado por aquel entonces parecía escasa evidencia a los docentes, que entonces pensaban que la inteligencia de sus estudiantes era fija. Hoy en día, la neurociencia y la educación trabajan a la par en el ámbito de la plasticidad cerebral, que ya no se disputa. En otras palabras, sabemos que el cerebro es maleable, que creamos nuevas neuronas y que aprendemos a lo largo de nuestras vidas. El concepto de plasticidad cerebral ha cambiado muchas ideas sobre el proceso de aprendizaje. Resulta muy importante para los profesionales de la enseñanza porque ha abierto muchas posibilidades para crear paliativos o terapias para personas con necesidades específicas.

Parece imposible imaginar el aprendizaje del futuro sin la contribución de la neurociencia. Sin embargo debemos evitar caer en las trampas que ya se ven en cuanto a los usos demasiado simplificados del conocimiento neurocientífico o a las soluciones precocinadas que ofrecen herramientas inapropiadas para este campo de investigación específico y especializado. Este peligro se acentúa quizás con la persistente falta de vínculos entre neurociencia y profesorado. Es un motivo por el cual es muy importante fomentar la cooperación científica entre ambos campos, para romper el modelo vertical tradicional. En ese modelo antiguo, los centros educativos querían respuestas para explicar las dificultades de aprendizaje de niñas y niños en cuanto a la memoria, la atención, los biorritmos, etc. Los investigadores trataron naturalmente de responder, pero las perspectivas que ofrecían solían carecer de contexto para las escuelas. Ambos bandos desconocían prácticamente la realidad profesional uno del otro. Implicar a los centros educativos y a las universidades en la comprensión de los procesos de aprendizaje requiere que cada parte esté atenta a las prácticas cotidianas de la otra, con el fin de clarificar los paradigmas de cada parte y evaluar los resultados de los proyectos que se emprendan. El personal docente y el investigador deberían ser colaboradores en programas de investigación, de modo que cada uno aporte al otro la riqueza de su metodología. Estos son los desafíos de la escuela del futuro, que también debe fundamentarse en un pensamiento ético y antropológico.”

Pascale Toscani es catedrática de psicología cognitiva. Es directora del GRENE, el grupo de investigación de neurociencia en la educación (Groupe de REcherche en Neurosciences Éducatives) de la Universidad UCO de Angiers (facultad de Ciencias de la Educación), en Francia, y desde allí trabaja para el fomento de la neurociencia en la práctica educativa.