Sistemas educativos en un mundo de post-verdades

En el Focus On del 31 de marzo 2017 publicado en la web de Eurydice, uno de sus analistas reflexiona sobre la importancia de tener en cuenta las evidencias de los datos para tomar buenas decisiones políticas, en contraste con la imposición de las creencias en los sistemas educativos.

Focus On: sistemas educativos en un mundo de post-verdades

Creo que la gente de este país ya ha tenido suficiente con los expertos”- Michael Gove, anterior Secretario de Estado de Educación del Reino Unido.

No se puede negar que las evidencias y aquellos que las aportan están en el punto de mira de la opinión pública. La palabra “post-verdad” se ha vuelto tan frecuente en nuestra discusión cotidiana sobre política que el Diccionario Oxford de inglés la ha declarado su palabra del año 2016. Las evidencias o “hechos” están siendo reemplazados cada vez más por creencias tan profundamente arraigadas que muchos políticos las consideran verdades a pesar de que no haya evidencia que las sustente ni prueba suficiente que las contradiga.

Esta lógica nos lleva inevitablemente a la pregunta: ¿Se puede mantener un sistema educativo solo con creencias?

En primer lugar, es importante reconocer que las creencias siempre importan en el diseño de las políticas, incluso cuando uno se esfuerza por atender a los hechos. Algunos estudios sugieren que a veces las personas ignoran las evidencias que no cuadran con su visión del mundo, y en su lugar se centran en los “hechos” que confirman sus expectativas o creencias.

Un ejemplo de efecto negativo en la educación es la práctica continua de la repetición de curso en varios países de la UE pese a investigaciones claras y sustanciales que sugieren que, a largo plazo, los estudiantes que se quedan por detrás de sus compañeros continúan teniendo dificultades académicas y son más propensos al abandono escolar temprano que los estudiantes que siguen en la escuela con su grupo de edad.

Por lo tanto, si estamos sujetos a esos sesgos cognitivos de todas formas, ¿significa que deberíamos tirar la toalla y dejar que nuestras creencias campen libremente por los sistemas educativos?

Por mucho que algunos políticos prefieran los sistemas educativos basados en creencias, hay buenas razones para destacar la necesidad de considerar la evidencia con seriedad:

  1. La evidencia puede arbitrar cuando las convicciones sociales son contradictorias. Durante las últimas décadas, las sociedades europeas se han vuelto más diversas debido al aumento de la migración y existe más diversidad de creencias sobre cómo debería ser el sistema educativo. La educación se encuentra en una situación particularmente complicada porque se relaciona directamente con los valores de la sociedad y de nuestros hijos.La evidencia proporciona una base para conciliar estas diferencias porque rompe grandes conceptos abstractos en unidades más pequeñas. Esto permite una discusión política basada más en criterios tangibles que en emociones y creencias. En consecuencia, la evidencia ayuda muchísimo a facilitar los sistemas democráticos y disminuir los debates antagónicos.
  2. Al menos intentar mirar a la evidencia podría mitigar los efectos negativos de basar la política únicamente en creencias, por muy arraigadas que estén. Si no, los problemas no resueltos que han sido dejados a un lado se acumularán y, al final, darán lugar a una situación en la que el sistema no se ocupe de las necesidades sociales. Por lo tanto, el diseño de las políticas debería tratar de prestar atención a la evidencias para obtener los mejores resultados posibles.

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Por suerte, las cosas no parecen ser tan graves en Europa, al menos todavía no. Un informe reciente de Eurydice afirma que los legisladores de la educación en Europa suelen “utilizar” una amplia gama de investigadores, institutos públicos u otros organismos que les aportan evidencia en el diseño de las políticas educativas.

Sin embargo, incluso si se está generando evidencia, el reto para los que la aportan sigue siendo convencer a los políticos, funcionarios y demás expertos para que la tengan en cuenta.

Pero con el solo hecho de insistir en la necesidad de evidencia, si no se tienen en cuenta las estructuras sociales que respaldan su creación y proliferación, resulta difícil llegar a curar todos nuestros males sociales y políticos. No obstante, los legisladores harían bien en seguir el consejo de Bertrand Russell:

Cuando estás estudiando cualquier asunto, o considerando cualquier filosofía, pregúntate cuáles son los hechos y cuál es la verdad que los hechos confirman. Nunca te dejes desviar, ya sea por lo que deseas creer, o por lo que piensas que tendría efectos sociales beneficiosos si se lo creyera”.”

Hasta aquí, el artículo de Focus On.

A vuestra disposición,

Eurydice España-REDIE