Cuándo, cómo y por qué deben los niños aprender una segunda lengua

Os acercamos el nuevo Focus On en el que los analistas de Eurydice reflexionan acerca de la enseñanza de las segundas lenguas.

“Los límites de mi lengua son los límites de mi mundo”  Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus (5.6)

Los cuentos que tus padres te contaban, los juegos que jugabas en el parque, las conversaciones que tienes con la gente que te rodea. Todo ello forma parte de tu identidad y tiene en común el lenguaje. La identidad personal no existe en un vacío, sino que se moldea en sociedad y vuelve a afectar a esa misma identidad colectiva. El poder de la lengua para dar forma, unir o dividir a las personas se conoce y se utiliza desde hace siglos para influir y dirigir a los pueblos de maneras muy variadas.

Una lengua común genera un sentimiento de pertenencia y crea un espacio de entendimiento mutuo entre personas desconocidas. Le da al hablante la seguridad de las referencias compartidas y, a menudo, una percepción común del mundo. Esto, por supuesto, es también un aspecto fundamental de la identidad.

En ocasiones se considera que el concepto de identidad es solo posible en el contexto de una lengua única, la llamada lengua materna. Sin embargo, en la aldea global es importante tener en cuenta los efectos de la lengua sobre los individuos así como la manera en que la exposición temprana a diferentes lenguas puede matizar la personalidad y percepciones de las personas.

Algunos experimentos con hablantes de lenguas que distinguen género muestran que los hablantes nativos de esas lenguas asignan géneros (biológicos) a los objetos, aunque sean intelectualmente conscientes de que los objetos son neutros en cuanto al género. Dado que ciertos hábitos de pensamiento en lenguas específicas condicionan nuestra concepción del mundo desde edades muy tempranas, es probable que la exposición temprana a lenguas extranjeras tenga un papel determinante en la visión del mundo que tendrá el niño. Y esta idea plantea una interesante pregunta a nuestros sistemas educativos: ¿cuándo debería introducirse el estudio de segundas lenguas?

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El estudio de Eurydice 2017 sobre lenguas muestra que numerosos países europeos han introducido la enseñanza de segundas lenguas en estadios tempranos de sus sistemas educativos. Los niños europeos comienzan, de manera generalizada, a aprender segundas lenguas mucho más temprano que en el pasado.

¿Cuáles son las implicaciones de esto? ¿Podría ser que la exposición de los niños a otras lenguas mientras sus cerebros son todavía jóvenes y lingüísticamente más flexibles los ayudara a aceptar no solo otros tipos de estructuras gramaticales y sintácticas, sino también otros modos de percibir y analizar el mundo?

Por supuesto, sería ingenuo pensar que el mero aumento de horas de clase es suficiente para generar este tipo de impacto y de apego hacia una lengua. Es también importante considerar la manera como se enseñan las lenguas a los niños (como también a los adultos). La importancia de saber lenguas para poder comunicarnos es tal, que su uso comunicativo debería ser central en su instrucción. Así mismo deben tener su peso específico en la enseñanza de lenguas las referencias compartidas y los conceptos culturales utilizados por los hablantes. La calidad y la duración de la instrucción es también un factor significativo en el aprendizaje efectivo de las lenguas. Y lo es también la enseñanza temprana de todas las destrezas, y no como un simple barniz general para salir del paso. De manera que, ¿por qué no combinar ambas y fomentar la posibilidad de dar a los niños europeos una educación lingüística completa y de calidad que comience lo suficientemente temprano para aprovechar su natural habilidad lingüística?

Esto también requiere, ciertamente, medidas fuera de la clase. Incorporar el bilingüismo y el multilingüismo a la cultura convencional a través de programas de televisión, publicaciones multilingües o en los medios de comunicación on-line podrían ser maneras acertadas de acercar la diversidad lingüística de nuestro continente y de convertir lo “extranjero” en local y normal. Esto, combinado con el aprendizaje escolar, podría aumentar la conciencia personal de los niños y facilitarles el aprendizaje de otras lenguas en otro tiempo de su vida. Además, la exposición a muchas lenguas extranjeras diferentes puede ayudar a alcanzar el objetivo de crear una mayor conciencia cultural y un mayor respeto hacia otras perspectivas y formas de vida.

Pero, ¿puede esta visión de mayor plurilingüismo entre los jóvenes pecar de idealista y de ser ajena a las necesidades del mundo real? La enseñanza real de lenguas tiene que competir en la escuela con muchas otras asignaturas y con el establecimiento por parte de los países de una gran variedad de prioridades y de objetivos educativos. Y además, incorporar varias lenguas a la cultura establecida no puede realizarse sin una planificación y una inversión a largo plazo. Y más allá de eso, algunos autores como Harari, sugieren en sus súper ventas Sapiens y Homo Deus que nuestras sociedades globales están convergiendo hacia un imperio simple y global donde la variedad lingüística no será necesaria, lo cual convertirá la enseñanza de segundas lenguas en innecesaria.

opinemos lo que opinemos acerca de las ideas de Harari, en el futuro cercano el aprendizaje de lenguas extranjeras parece que va a seguir siendo “extranjero”. Aun así, la tendencia europea de exponer a los niños de manera temprana a lenguas extranjeras es positiva y darles a los alumnos las herramientas y la oportunidad de aprender otra lengua parece un buen comienzo. Incluso si el concepto de construir una sociedad de ciudadanos multilingües y multiperceptivos es un tanto idealista, no es un mal objetivo para nuestros sistemas educativos.

Autores: Kardelen Kala, David Crosier

Hasta aquí, el texto traducido del Focus On.

A vuestra disposición, Eurydice España-REDIE