Eurydice publica el Brief del estudio de Educación en Ciudadanía en Europa

La Red Eurydice de la Comisión Europea publicó ayer una versión abreviada  (Brief) del estudio sobre ciudadanía, Citizenship Education at School in Europe – 2017, que vio la luz el pasado noviembre. Se trata de una nueva entrega de una serie de publicaciones sobre el estado de la enseñanza de la ciudadanía en Europa que está compuesta por:

  • Anexos (Annexes), que incluye una relación de políticas nacionales y enlaces a los recursos y documentos
  • Highlights o folleto informativo con las ideas más destacadas del estudio.

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Esta nueva entrega ofrece las líneas esenciales del estado de la ciudadanía en Europa, incluye unas conclusiones generales y responde a 6 preguntas fundamentales:

  1. ¿Por qué es importante la educación en ciudadanía?
  2. ¿En qué consiste la educación en ciudadanía?
  3. ¿Cómo se organiza el currículo?
  4. El aprendizaje de la ciudadanía dentro y fuera del aula
  5. La evaluación de la ciudadanía
  6. La formación de profesores y directores en ciudadanía
  7. Conclusiones

Además, con el fin de hacer más accesible la información, los márgenes incluyen frases muy sintéticas que permiten localizar de manera rápida las ideas fundamentales.

Del primer capítulo, ¿Por qué es importante la educación en ciudadanía?, nos gustaría resaltar 3 ideas.

Por un lado, la definición del término como “área curricular para promover la convivencia armónica y favorecer el desarrollo de los individuos y de las comunidades en que viven”.

Por otro, el contexto político que movió a la reflexión acerca del papel fundamental de la educación en la salvaguarda de los valores de las democracias europeas y que, tras los atentados de París y Copenhague, tuvo su apogeo en la Declaración de París (Comisión Europea, 2015), pero no solo. Son numerosas las iniciativas de la Unión Europea en las que ha manifestado su preocupación por fomentar en las escuelas la enseñanza de los valores de la paz, la convivencia, la tolerancia y la no discriminación, como el Marco de competencias clave, las comunicaciones del Consejo Europeo (The role of the youth sector in an integrated and cross-sectoral approach to preventing and combating violent radicalisation of young people, 2016 y Developing media literacy and critical thinking through education, 2016) y de la Comisión así como el Grupo de Trabajo ET2020 llamado ‘Promoting citizenship and the common values of freedom, tolerance and non-discrimination through education”.

El marco conceptual es, asimismo, interesante de destacar. En el estudio se contemplan 4 áreas curriculares que la enseñanza de la ciudadanía debe cubrir:

  • Área 1: Interactuar de manera efectiva y constructiva con los demás, incluyendo el desarrollo personal, la comunicación y la cooperación con los otros.
  • Área 2: Pensar de forma crítica, incluyendo análisis y razonamiento, alfabetización mediática, conocimiento y descubrimiento y uso de fuentes.
  • Área 3: Actuar socialmente de una manera responsable, respetando el principio de justicia, los derechos humanos, las demás culturas y religiones. Desarrollar un sentimiento de pertenencia y comprender los asuntos relativos al medio ambiente y la sostenibilidad.
  • Área 4: Actuar de manera democrática, conocer los procesos y los conceptos políticos, las instituciones y las organizaciones.

El segundo capítulo, ¿En qué consiste la educación en ciudadanía?, comienza con una aclaración entre los términos educación cívica, que se circunscribe solo al conocimiento de la estructura constitucional del país y de sus instituciones políticas, en contraste con educación ciudadana, que engloba competencias más generales, como la responsabilidad social y habilidades que aseguran un desarrollo personal exitoso.

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El estudio de Eurydice confirmó en 2017 que la educación en ciudadanía forma parte del currículo nacional de la educación general en todos los países y que todos ellos se muestran ambiciosos en la consecución de las 4 áreas competenciales señaladas más arriba. También parece haber coincidencia en incluir en los cursos más altos de la secundaria o incluso en la secundaria no obligatoria las áreas que presuponen la capacidad de abstracción y un  pensamiento analítico, como “Pensar de manera crítica y actuar democráticamente”.

Cómo se organiza el currículo es el tercero de los bloques. Como ciudadanía no es una asignatura tradicional, se enfrenta al mismo reto que las demás competencias transversales de lograr ser incorporada con entidad propia. El estudio Eurydice observó que existen, fundamentalmente, tres enfoques curriculares para incorporar la ciudadanía, aunque muchos países utilizan más de uno. Lo más extendido es tener un enfoque integrado que se combina con algo de enseñanza de ciudadanía como tema transversal. Además, ciudadanía puede constituir una asignatura por derecho propio y ser obligatoria, como ocurre en Estonia, Grecia, Francia y Finlandia. Es también interesante conocer las diferencias relativas a la duración en años y niveles educativos en que se imparte como asignatura obligatoria, que se pueden visualizar en este gráfico:

 

 

Como lo es, también, observar las recomendaciones oficiales acerca del tiempo mínimo de instrucción de la asignatura en cada nivel de ISCED.

 

El cuarto capítulo ahonda en las pedagogías, tradicionales y más innovadoras, utilizadas por los sistemas educativos europeos para enseñar ciudadanía dentro y fuera del aula.

  • En 33 de ellos se proporciona guía y apoyo oficial así como materiales educativos.
  • En 28 sistemas se proporcionan recomendaciones para enseñar ciudadanía por medio de actividades extracurriculares, que suelen estar centradas en hacer o experimentar y destinadas a que el alumno sea el protagonista y el motor de su aprendizaje.
  • Además, son más comunes en la secundaria y en Formación Profesional (FP) que en en primaria.
  • El tema más común es la concienciación sobre los problemas del medio ambiente, seguido de las actividades relacionadas con la vida política.
  • Otros dos temas de análisis son la participación de los estudiantes en la vida escolar a través del consejo escolar, recomendación que ha logrado un incremento notable en primaria desde 2012, si bien en FP las recomendaciones de los países son mucho menos abundantes . El otro tema es el de la participación de las familias en la vida escolar, aspecto que en todos los países se incentiva.

El capítulo de la evaluación de educación en ciudadanía se centra en las dos formas en que las autoridades proporcionan un marco para la evaluación del aprendizaje de la ciudadanía por parte de los alumnos: la existencia de directrices nacionales para que los profesores evalúen el aprendizaje y los test nacionales.

  • 36 sistemas educativos ofrecen normativa oficial para realizar una tarea que es compleja debido al gran número de objetivos curriculares asignados a esta área.
  • Casi la mitad de los sistemas educativos incorporan la evaluación de la ciudadanía en los test nacionales.

El capítulo dedicado a investigar la formación de profesores y directores en esta materia investiga la disponibilidad  y calidad de la formación inicial y continua del profesorado arroja las siguientes ideas:

  • Un número de países ha tomado medidas para apoyar el desarrollo de las competencias profesionales de los profesores en el área de ciudadanía.
  • En siete países se puede incluso llegar a ser especialista en ciudadanía.
  • Sin embargo, algunos otros todavía no han regulado la enseñanza de la ciudadanía en la formación inicial.

Otro asunto que se aborda es el de la formación de los directores de centros en ciudadanía, que no es una iniciativa muy común de las autoridades. Aun así, España aparece mencionada como ejemplo de territorio donde los directores deben recibir cursos de formación para mejorar la convivencia y la prevención de conflictos escolares.

Para terminar, este Brief incluye una serie de referencias bibliográficas que siempre resultan una fuente documental interesante.

A vuestra disposición,

Eurydice España-REDIE