¿Necesitamos educación musical en las escuelas?

Esta semana os ofrecemos el artículo de la serie Focus-On de Eurydice sobre un tema de actualidad.

“Sin música la vida sería un error” – Friedrich Nietzsche

En medio del debate generado por el efecto Mozart, ¿cuánta verdad hay en la creencia comúnmente extendida de que aquellos que estudian música tienen mejor rendimiento académico? El director de una escuela de primaria de Inglaterra cree que la música fue clave para transformar los resultados de Lengua y Matemáticas de sus alumnos. Pero, ¿hay, de verdad, una relación causal entre estudiar música y obtener buenos resultados en otras asignaturas? Y, ¿reporta la educación musical otros beneficios, o es que los que estudian música son los mejores estudiantes?

Hay muchos estudios que sugieren que los niños que van a clases de música obtienen mejores calificaciones. Hay evidencia científica detrás de este argumento, pues la investigación muestra que estudiar música puede ocasionar cambios positivos en el cerebro. Esto explicaría por qué la educación que incluye grandes dosis de música condiciona de manera positiva el rendimiento en otras asignaturas, como Matemáticas y Lenguas.

Independientemente de que mejore o no los resultados académicos, la música podría ser beneficiosa en otros muchos sentidos. Algunos consideran que el sentimiento de pertenencia generado por el aspecto comunitario de la ejecución musical puede ofrecer al niño el fondo emocional adecuado para su desarrollo. También ofrece valiosas competencias transferibles que pueden ser necesarias a lo largo del desarrollo individual y profesional del individuo. Junto con el evidente trabajo en equipo y la habilidad para perseverar, hacer música implica la resolución de problemas y desarrolla la atención para el detalle y el análisis, todo lo cual es esencial para la vida profesional. Los titulados de música se convierten, invariablemente, en empleados valiosos porque ya tienen habilidades que los hacen adaptativos.

En ocasiones, los países conciben la música y las artes como un objeto de lujo en el currículo, más que como un pilar básico integral. Sin embargo, en algunas partes de Europa la responsabilidad de la educación musical se ha desplazado fuera de las escuelas y se ofrece únicamente como una actividad extracurricular opcional. Mientras los currículos obligatorios parece que aseguran oportunidades educativas más igualitarias, la decisión de situar la educación musical fuera del entorno escolar puede llevar a una oferta educativa más desigual y puede fomentar la desigualdad social.

imagen tomada de: https://es.wikipedia.org/

La igualdad de oportunidades en el acceso a la educación musical debería ser una prioridad, en especial tras comprobar el éxito de proyectos como “El Sistema” en Venezuela que, desde 2005, proporcionó educación musical a los niños más desfavorecidos y generó un impacto extraordinario. “El Sistema” ocasionó el ascenso de la reputada y joven orquesta Simón Bolívar, convirtió a Gustavo Dudamel en el más valorado director de su generación y sirvió de modelo a muchos países como Canadá, Portugal y Escocia.

La web Youth Wiki aporta otros ejemplos positivos. En Escandinavia hay muchos ejemplos de los beneficios que puede reportar la inversión social en cultura. Suecia aprobó en 2009 una serie de objetivos políticos en materia cultural sobre la base del convencimiento de que “la cultura tiene que ser una fuerza independiente, dinámica y desafiante basada en la libertad de expresión. Todo el mundo debe tener la oportunidad de participar en la vida cultural”. La UE ha intentado incrementar la financiación de las artes en años recientes lanzando muchos programas como “Music Moves Europe” en 2015.

Financiar proyectos extracurriculares está bien siempre y cuando la presencia de la música en el currículo no se obvie, pues esto puede tener consecuencias muy negativas. El estudio Eurydice sobre el tiempo de instrucción muestra que las artes salen muy mal paradas cuando se comparan con el tiempo dedicado a Matemáticas. En un tiempo en que el interés de las políticas se ha concentrado de manera creciente en las asignaturas CTIM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), los centros educativos están priorizando la enseñanza de las asignaturas troncales, en detrimento de aquellas que estimulan la creatividad y la innovación.

enlace a la publicación

El estudio sobre estudiantes de origen migrante que la Red Eurydice publicará en breve pone de relieve el hecho de que los países europeos tienden a dar a estos alumnos apoyo suplementario en Lengua y asignaturas troncales, pero pueden estar ignorando la evidencia de que la música ayuda a la integración y al mejor desempeño de los niños, incluidos los que provienen de áreas en desventaja.

La financiación de las artes y de la música en las escuelas se está recortando en todo el mundo de una manera preocupante. Para aquellos que creen en la toma de decisiones política basada en las evidencias ha llegado el momento de cambiar el curso de los acontecimientos. La evidencia constata que el tiempo que se emplea en la enseñanza de la música y de las artes, lejos de influir negativamente en el aprendizaje de los niños, en realidad contribuye a mejorar los resultados educativos y a desarrollar ciudadanos completos. Así que, tal vez haya llegado el momento de alzar nuestras voces y entonar un canto a favor de una mayor educación musical en las escuelas.

Los autores de este artículo son Lydia Stoddart y David Crosier.

A vuestra disposición,

Eurydice España-REDIE.