Nuevo informe de la OCDE: Las aulas del mundo. Cómo construir un sistema educativo del siglo XXI

Recientemente la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) ha publicado un nuevo informe sobre las reformas educativas, elaborado por su Director de Educación y Competencias, Andreas Scheicher. Este informe evidencia desde una perspectiva científica aquellos factores que determinan que un sistema educativo avance hacia la calidad y, por tanto, que facilitan o dificultan su éxito.

El informe comienza por un pequeño capítulo dedicado a los orígenes de la evaluación PISA (Programme for International Student Assessment), seguido de la desmitificación de algunas creencias que están presentes en el mundo educativo. El informe dedica su parte central a definir detalladamente qué es lo que hace diferente a un sistema educativo de alto rendimiento. De esta manera, se recopila en un solo libro todo aquello que hasta ahora se sabe sobre sistemas educativos de éxito y sobre la importante y evidente necesidad de hacer de la educación una prioridad para cualquier sociedad. Los factores que Andreas Scheicher señala como imprescindibles para el éxito de cualquier sistema son: las altas expectativas sobre el estudiantado y sobre las metas que pueden lograr; reclutar y retener a los mejores estudiantes y docentes para la profesión; concebir al profesorado como profesionales independientes y responsables; ofrecer tiempos y espacios propicios para el aprendizaje; otorgar incentivos y ayudas a padres y madres, docentes y estudiantes; la promoción de líderes educativos; encontrar un nivel de autonomía adecuado al contexto, y articular una cultura educativa y de centro común y colectiva.

En el informe se trata la cuestión de la equidad en la educación y el gran reto que supone alcanzarla para la mayoría de los países. En este sentido, el diseño y la gestión eficiente de las políticas educativas son descritos como factores clave en la lucha contra la desigualdad. Las diferencias de género, de procedencia o de oportunidades son los ejes que articulan este capítulo.

Por último, la última parte versa sobre las posibilidades reales de llevar a la práctica las reformas de las políticas educativas a través del consenso, del asesoramiento de expertos y expertas, del estudio de cada contexto o de la evaluación periódica del sistema educativo. Un capítulo destinado a los nuevos horizontes que se presentan en el siglo XXI, “mirando hacia fuera mientras avanzamos” y sirviéndonos de la evaluación educativa para este fin. En definitiva, una llamada a la agencia que nos caracteriza como seres humanos para ponernos manos a la obra y devolver a la educación el lugar que se merece.

Para más información, acceda al informe.