El tsunami de los MOOC

Los Cursos Masivos Abiertos en Red, o MOOC (del inglés, Massive Open Online Courses), son una nueva modalidad de formación que se ha convertido en asunto candente para la comunidad educativa global. The New York Times declaró 2012 como “El año de los MOOC” por la avalancha de cursos y nuevas iniciativas. John Hennessy (Presidente de la Universidad de Stanford) utilizaba el término “tsunami”, en la conferencia “The Coming Tsunami in Educational Technology“, para referirse al poder disruptivo y transformador de la tecnología educativa cuando es realmente innovadora, mencionando como ejemplo los cambios que pueden originar esa avalancha de MOOC en el panorama de la educación superior (ver también “The Campus Tsunami“, Brooks, 2012). Los MOOC plantean un gran desafío y una oportunidad transformadora para el mundo educativo, pero en algunos casos parece que no se haya entendido bien en qué consiste su poder innovador, o que se prefiera domesticar al genio y devolverlo a la botella.

¿Qué son en realidad los MOOC y qué aportan? Originalmente acuñado por Dave Cormier en la organización de un curso abierto sobre conectivismo en 2008, el término MOOC se ha convertido en marca genérica que atrae por sus propuestas formativas escalables orientadas a la difusión web en abierto de unos contenidos y una propuesta de actividades de aprendizaje con participación masiva.

Los números impresionan por su dimensión y la rapidez de crecimiento. Udacity empezó con 150.000 estudiantes, Coursera asoció a 33 universidades para sumar en breve tiempo 200 cursos en oferta y más de 2 millones de estudiantes (que en la actualidad ya son casi el doble), edX, plataforma iniciada por Harvard y el MIT, con participación de GeorgeTown, Wesley y Berkerley, comenzó sus cursos gratuitos con 370.000 estudiantes… En Find Open Online Courses, Downes ha hecho un listado de proveedores de cursos abiertos masivos, con un listado alternativo de ejemplos de MOOC conectivistas (xMOOC / cMOOC).

La primera iniciativa de MOOC en castellano fue un curso de criptografía organizado desde la Universidad Politécnica de Madrid (aunque podríamos considerar un antecedente los “mini-MOOC” o TAAC para docentes organizados en la red social Internet en el Aula). La UNED ha traducido las siglas y ha lanzado sus COMA (Cursos Online Masivos Abiertos). La mayor plataforma de MOOC en castellano (o COMA) es MiriadaX, que integra en su plataforma, con participación de Telefónica, Universia y CSEV, a cientos de universidades de 23 países de Latinoamérica. Hay otras iniciativas de gran interés, como el curso UniMOOC para emprendedores o los relevantes MOOC creados por el Centro de Enseñanzas Virtuales de la Universidad de Granada. Hay ya hasta un buscador para encontrar el curso que nos interese en Mooc.es.

Todas estas propuestas han generado un amplio debate sobre el futuro de la educación superior, el papel de universidades y docentes, la acreditación de aprendizajes y competencias y su relevancia para la empleabilidad, la generación de REA (Recursos Educativos Abiertos) y comunidades virtuales de aprendizaje… Pero también sucede que muchos cursos que se anuncian como MOOC no lo son en realidad por incumplir alguna de sus características definitorias:

  • No tener limitación en las inscripciones.
  • Poder ser seguido online de forma abierta.
  • Los materiales son accesibles de forma gratuita.
  • Hay interacción entre participantes y facilitadores docentes del curso.

En algunos casos no son ni siquiera cursos, pues cuando la actividad se limita a poder acceder a los contenidos y realizar una serie de cuestionarios de corrección automática o hacer consultas en un foro, se trata más de la publicación web de una serie de contenidos en abierto que de un curso con unos plazos temporales y un plan de actividades para lograr alcanzar los objetivos propuestos, que facilite la interacción entre participantes y la producción agregada de evidencias de aprendizaje. No es lo mismo la publicación de materiales docentes con acceso abierto (opencourseware) que la organización de una serie de actividades de aprendizaje abiertas a la participación masiva. Ahí reside el poder disruptivo y transformador de los MOOC. El mejor MOOC es aquel cuyos contenidos son creados por los propios participantes como resultado de su aprendizaje.

La formación continua del profesorado entra dentro del entorno formativo de posgrado y, por tanto, no es ajena al debate que los MOOC están originando en la educación universitaria. Por otra parte, las nuevas modalidades de aprendizaje social web se han convertido en un importante motor de desarrollo profesional docente. Hay muchos asuntos que debatir y definir todavía, pero lo peor que se puede hacer es ignorar el terremoto que se está iniciando. Es preferible estar atentos, investigar y buscar el modo de aprovechar la potencia de esta gran ola como una oportunidad para transformar la educación.

Imagen procedente de  flickrcc.net: ‘Curious Cow