La programación informática como herramienta didáctica

En los últimos años se han conocido varias campañas, como La hora del código o El año del código, promovidas por diferentes organizaciones, como Code.org, CodeAcademy o CodeClub, que tratan de potenciar la enseñanza de la programación informática en las escuelas. Estas iniciativas ponen el foco en la demanda masiva de programadores que se espera que se produzca en los próximos años y en las excelentes posibilidades laborales que se abren, por tanto, para los jóvenes que aprendan a programar. En un futuro gobernado por las ‘apps’, utilizarlas pero no programarlas, o al menos entender su código, nos condenará a un papel de espectadores pasivos de la tecnología.

Sin embargo, esta idea de enseñar a programar a escolares no es nueva. Ya en los años 80, con el lanzamiento del lenguaje de programación Logo, miles de escuelas, principalmente en Estados Unidos, comenzaron a introducir la programación en sus currículos. No obstante, los objetivos de estas enseñanzas sí eran muy diferentes, ya que estaban motivadas por los beneficios educativos asociados al aprendizaje de esta disciplina.

Evidencia científica de los beneficios de aprender a programar en edades tempranas

Así, la comunidad educativa y científica ha colaborado en el desarrollo de estudios que demuestran que los niños que aprenden a programar obtienen mejores resultados en pruebas matemáticas, de razonamiento y de resolución de problemas; demuestran mayor capacidad de atención, más autonomía y un mayor placer por el descubrimiento de nuevos conceptos; desarrollan en mayor grado habilidades cognitivas y socio-emocionales; y demuestran menos estereotipos de género en relación a las carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y menos reticencias para continuar sus estudios y profesiones en estas disciplinas.

A lo largo de las últimas tres décadas, grupos de investigación y universidades han desarrollado diferentes herramientas que han tratado de facilitar el aprendizaje y la enseñanza de la programación, de manera que el alumnado no tenga que aprender una sintaxis compleja y pueda centrarse en los conceptos informáticos sin tener que preocuparse por errores de compilación. En este sentido, el trabajo desarrollado por el grupo Lifelong Kindergarten en el Media Laboratory del MIT destaca por encima del resto, desarrollando herramientas como Scratch y App Inventor, que cuentan con cientos de miles de usuarios en todo el mundo.

Sin embargo, a pesar de todas las ventajas que parece indicar el uso de la programación como herramienta didáctica, también existen estudios que ponen de manifiesto que se requiere un profesorado bien formado para conseguir aprendizajes significativos y útiles, evitando que se convierta más bien en un pasatiempo o una moda pasajera. Aprender a escribir código, sin más, es como aprender a deletrear. Para que se consigan los beneficios esperados se requiere trabajar la lógica y profundizar en los conceptos fundamentales de la programación además de conocer sus funciones más sencillas.

Formación sobre programación como herramienta didáctica

En nuestro país hay un buen número de docentes que llevan años enseñando a programar a estudiantes de Primaria y Secundaria con estas herramientas, y en los últimos meses se ha formado una comunidad, Programamos, que pretende servir de punto de encuentro donde poder compartir ideas, recursos, materiales, dudas y esfuerzos. Se trata, en definitiva, de un sitio ideal para aquellos docentes que quieran comenzar a utilizar la programación en sus aulas.

INTEF no ha sido ajeno a este movimiento, promoviendo en la pasada edición de los cursos de verano, financiados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, el curso De espectador a programador: el camino para entender la tecnología aprendiendo a manejarla. Este curso se centró en mostrar cómo cualquier persona puede ser no sólo un usuario pasivo, sino también manejar activamente las tecnologías de la información y las comunicaciones. Y con ello se trabajó la idea de que, igual que la escritura es un elemento básico para desarrollarnos plenamente en la sociedad actual, el ser capaz de manejar activamente dispositivos electrónicos, el entender los conceptos básicos de la programación, la interacción entre los bits y los átomos (a través de la robótica) o de cómo funciona la web, son nuevas formas de alfabetización convenientes para un mayor desarrollo personal. Todos los materiales del curso, distribuidos con una licencia libre, se encuentran disponibles en su sitio web.

El próximo mes de septiembre, el equipo de Formación en red del INTEF va a organizar un nuevo curso sobre esta temática. Toda la información relativa a este curso, elaborado por el grupo Libresoft de la Universidad Rey Juan Carlos, se publicará en nuestra web en los próximos meses.