Algunas conclusiones sobre formación de profesorado que podemos deducir del estudio #TALIS

En la clausura del Congreso sobre el estudio TALIS el mes pasado, Francisco López Rupérez (Presidente del Consejo Escolar del Estado) concluía que es necesario centrar las políticas educativas en formación permanente y desarrollo profesional de profesorado y establecer modelos piloto y experimentales de evaluación docente, lo que requiere a su vez especificar las competencias y el perfil profesional del docente del siglo XXI. En la ponencia anterior, Julie Bélanger ya concluía sobre los datos ofrecidos por la encuesta que pocos docentes en España reciben una evaluación o “retroalimentación” significativa sobre su trabajo, que es necesario dar más oportunidades de desarrollo profesional a los docentes y que se fomente la colaboración y el trabajo en equipo, lo cual requiere que se incluya formación de cargos directivos en competencias como liderazgo pedagógico, gestión de equipos y conocimiento colectivo. El conjunto de conclusiones sobre los datos que ofrece la encuesta TALIS apunta a la conveniencia de una profunda reforma del sistema de formación de profesorado y el establecimiento de un nuevo marco de desarrollo profesional docente.

congreso TALIS Los datos del estudio TALIS (Teaching and Learning International Survey) reflejan la percepción de directores y docentes acerca de la situación de la enseñanza y del aprendizaje, con datos comparables a nivel internacional sobre el ambiente escolar y las condiciones de trabajo de los profesores en centros de todo el mundo, lo que proporciona información válida y comparable para ayudar a revisar y definir políticas que permitan el desarrollo de una profesión docente de alta calidad. TALIS examina las formas en que se reconoce, valora y recompensa el trabajo de los profesores, y evalúa el grado en que los docentes perciben que se atienden sus necesidades de desarrollo profesional. En España, 3.339 profesores y 192 directores de 192 centros completaron los cuestionarios TALIS. Para recopilar los datos se utilizaron cuestionarios separados para los profesores y los directores de centros, con preguntas sobre: características del profesor, ambientes de trabajo, liderazgo, oportunidades de aprendizaje y desarrollo, evaluación y devolución de la información, prácticas pedagógicas y creencias, autoeficacia y satisfacción con el trabajo.

Entre las principales conclusiones de TALIS, se destacan las siguientes:

  1. Establecer un marco global para la evaluación formal del profesorado y ponerlo en práctica. (El uso de mecanismos formales de apreciación y evaluación es poco frecuente en España, pero tampoco se fomentan mucho los procesos informales, el 87% dice que nunca ha observado las clases de otros compañeros ni les ha proporcionado sugerencias y comentarios para mejorar; la mayoría coincide en que el buen rendimiento rara vez se reconoce, valora o recompensa.)
  2. Conseguir que el desarrollo profesional (DP) sea más atractivo y relevante para los profesores. (Cuatro de cada cinco profesores están de acuerdo o muy de acuerdo en que no se les dan facilidades o incentivos para que participen en actividades de DP, el promedio TALIS es del 48%; coinciden también en que no se ofrece DP relevante; los índices de participación son más bajos que el promedio en una serie de actividades de DP.)
  3. Aprovechar al máximo la autonomía de los centros reforzando su capacidad de liderazgo. (Los directores consideran que los centros tienen poca autonomía; más del 40% de los directores en España indica que nunca ha recibido preparación específica para llevar a cabo un liderazgo educativo.)
  4. Valorar y atraer a los mejores profesores a los centros educativos más difíciles (En España, los profesores con más de cinco años de experiencia tienen un 20% menos de probabilidades de trabajar en centros con más del 30% de alumnos provenientes de hogares socio-económicamente desfavorecidos.)

Los datos que aportan docentes y directores son bastante significativos sobre en qué se debe mejorar. Una de las claves para avanzar en los procesos educativos y los programas de mejora sería un nuevo marco de desarrollo profesional docente que prime la formación y acreditación en competencias profesionales, la colaboración y participación en proyectos y comunidades de práctica, el uso / adaptación / creación / valoración pública de recursos educativos de forma compartida; en definitiva, una nueva carrera docente que tenga parámetros de valoración acordes con la nueva sociedad del conocimiento del siglo XXI. Se demuestra una vez más que la formación basada en la simple certificación de horas de asistencia a cursos es claramente ineficaz, y poco acorde con los nuevos procesos de formación en red y aprendizaje social en medios digitales. Las acciones formativas deben generar productos con evidencias de aprendizaje de la formación recibida, evaluación entre pares, aplicación al aula mediante experiencias compartidas y valoradas de forma transparente mediante criterios comunes. La formación de profesorado no cumple con su principal objetivo si no conduce a mejores prácticas docentes, y para asegurar esto, debe haber criterios acertados de valoración y análisis de la eficacia de las actividades formativas y los procesos de desarrollo profesional docente. Necesitamos por tanto una nueva regulación de la formación de profesorado que tenga una orientación competencial con un marco de competencias profesionales del docente del siglo XXI e integre las nuevas modalidades de formación en red con nuevos criterios de valoración y acreditación. Coincide ello en gran parte con las “Conclusiones sobre formación docente eficaz” del Consejo de la Unión Europea de mayo 2014.

Materiales estudio TALIS:

Imagen de cabecera: Juan Carlos Mejía